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Invertir en lo indeleble

Cada historia empieza con unas palabras. Cuéntame la tuya, con lo que os une, lo que os conmueve, lo que soñáis guardar en la memoria. Tendré tiempo para leeros, responderos y quizá imaginar juntos imágenes sinceras, luminosas y profundamente verdaderas.

Lo que imagináis, lo que sentís, lo que os gustaría conservar.